Yo me quedo en casa

Madre mía si no dicen hace tres semanas esto no nos lo creeríamos.

Que irónico que hace eso, unas tres semanas encríbia una entrada en este blog explicando un poco que a veces las situaciones salen de tu control y las cosas no salen como te gustaría o habías planeado y que por ello la nueva colección se estaba retrasando. Y fíjate tu la que se nos ha venido a todos ¡encima!

La verdad es que no puedo evitar que me asome una sonrisa al pensar en ello. No es por felicidad, ni siquiera por histerismo, creo que es de aceptación. Una demostración a gran escala de que nada está bajo nuestro control.

Después de unos meses complicados en el que mi nivel de estrés ha estado a tope de power (de estos que te asustas porque ves que estás jugando con la línea de acarrearte un problema de salud) por motivos que no vienen al caso, de planificar de acorde a intentar solventar lo que creía que iba a ser un problema que tendría en marzo llamado «se me acaba la bonificación de la cuota de autónomo», viene la vida en febrero y me para en seco tocándome donde más me duele. Y paro y me enfoco en lo que realmente importa y a tomar por saco cualquier planificación. Lo importante es lo importante.

Con el nivel de estrés controlado, asumiendo que las cosas son así y que no pasa nada mientras los tuyos estén bien, me pongo a retomar encargos atrasados, planificar la temporada, recuento de materiales y tomo la decisión de darlo todo aunque esté aterrada y… ¡CATAPLUM! LLegó covid a nuestra vida para frenarnos es seco.

Así que no, no pude evitar reirme de mi misma. De lo mal que lo había pasado por sobreesforzarme por intentar paliar una situación que ¡SORPRESA! ni podía, ni puedo controlar.

Y es que así son las cosas nos gusten o no. Ningun@ de nosotr@s pensamos nunca vernos así y sin embargo aquí estamos, sin que nadie nos haya pedido permiso para parar nuestra vida, nuestros planes, nuestras ilusiones, los viajes planificados, las bodas, cumpleaños, citas, decisiones importantes a nivel laboral, apuestas personales y profesionales…todo.

Así que tenemos dos opciones, a mi entender claro está:

  • Enfadarmos con la vida, el mundo, el covid y la santa catalineta y lo que eso supone: mal humor, ira contenida, rabia, tristeza, atracar la nevera, volver a enfadarte, llorar, pagarla con el de al lado que está en la misma situación que tu. Ó
  • Aceptar lo que hay, intentar sobrellevarlo lo mejor posible, intentando ver lo que sí tenemos. Y lo único que tenemos es hoy, no hay más.

Todo esto nos demuestra que no hay más y que tenemos que intentar cuidarnos hoy, ponernos metas hoy y preocuparnos por el día de hoy. Lo que tenemos encima es tan grande, tanto miedo, incertidumbre, sobre información y mala información que lo más importante ahora mismo es mantener nuestra salud física y emocional. Disfrutar de tiempo con lo que tienes al lado aquellos que estén acompañados, y mimarse y contactar con los que quieres los que estamos solos. Preócupate por lo que seguro que tienes en este momento porque mañana no sabemos qué otra sorpresa nos tiene la vida preparada.

Puede que antes no pasaras tiempo suficiente con tu familia, que no conocieras a tus hijos de verdad, que tuvieras abandonada un poco o un mucho tu relación. O que te tuvieras abandonad@ a ti mismo, siempre estresad@, sin tiempo para leer ese libro o hablar con tus amig@s o tu familia. Que estuvieras agobiad@ o estresad@ por el trabajo, que tuvieras dudas existenciales, que necesitaras parar. ¿Quién sabe? Sé que es una jodienda para muchos, he aquí una autónoma que lo tiene bien jodido pero…es lo que hay. Así que voy a intentar cuidar, cultivar esas facetas que por H o por B había abandonado.

Va a ser duro, muy duro, no ahora, si no después, las consecuencias de después. Por eso hay que cuidarse hoy y centrarte en hoy, para manterner la calma y estar preparados para volver a remar juntos para salir de esta. Y recordar que siempre hay personas que están peor que nosostros.

Sé solidario contigo, con los tuyos y con los que te rodean porque solo si permanecemos unidos podremos remontar el vuelo.

Mucho ánimo a tod@s. Ya queda menos para volver a abrazarnos.

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