Slowfashion para una slowlife…

Los que me seguís por redes sociales habréis visto esos famosos «#» hashtags (o almohadillas de toda la vida) con la coletilla #slowfashion y #slowlife que siempre acompañan mis publicaciones. Pero ¿qué son estos anglicismos?, ¿qué quiero decir con esto? Pues algo muy sencillo y complicado al mismo tiempo.

¿Qué es Slow Fashion? Slow Fashion, o moda lenta, viene a decir moda sostenible. Es un movimiento que aboga porque los compradores sean más conscientes de las prendas que consumen. Apostar por piezas producidas con materiales de buena calidad y confeccionadas en un tiempo prudente y real y, por tanto, tengan una mayor duración a un precio justo con respecto al trabajo realizado al confeccionar la pieza.

Todo lo contrario que ocurre con la Fast Fashion o moda rápida, cuyo ritmo de producción y condiciones laborales de las personas que confeccionan las prendas distan muchísimo de condiciones que nosotros consideraríamos tolerables si nos tocase a nosotros trabajar en esa realidad. Y todo eso para nutrir constantemente de ropa de usar y tirar, temporada tras temporada, el vertiginoso ritmo de consumismo de las marcas que todos conocemos y usamos (tampoco hay que ser hipócrita)

El término como tal es introducido por Kala Fletcher, profesora de Sostenibilidad, Diseño y Moda en el ‘Centre for Sustainable Fashion’ en Londres, en 2007. La Slow Fashion sería todo lo contrario a la moda industrializada ó Fast Fashion. Pero digamos que saltó a la palestra trás la tragedia sucedida en la fábrica de Bangladesh en 2013, donde más de 1.100 personas murieron al derrumbarse el edificio dónde estaban produciendo prendas de manera industrial. Un edificio que no cumplía con las medidas básicas de seguridad, entre otras cosas.

Derrumbe
Más info: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/25/internacional/1366885756.html

Como suele ocurrir después de cada tragedia, se produce un movimiento de concienciación tanto en las empresas como en los propios consumidores y empieza a gestarse una filosofía de consumo responsable de ropa. Este movimiento trata de mentalizar  y educar a los ciudadanos sobre el impacto de las prendas de vestir en el medio ambiente, el agotamiento de recursos y el impacto de la industria textil en la sociedad.

Por si queréis más datos sobre los efectos de la industria textil y sostenibilidad, os dejo aquí un enlace de El País Semanal, que me parece muy interesante.

https://elpais.com/elpais/2018/09/11/eps/1536681073_060705.html?id_externo_rsoc=FB_EPS_CM

Al igual que ocurre con los alimentos, que digamos fue el movimiento pionero en lo Slow, los consumidores se preocupan cada vez más por conocer el origen de la ropa que adquieren: dónde están fabricadas, con qué materiales, por quién.

Para seguir concienciando de este problema y dar visibilidad a diseñadores, artesanos y creeadores de marcas slow (o sostenibles), nacen movimientos como por ejemplo #yohagoturopa. Donde empresas sostenibles y emprendedores se muestran para que sepamos quién y cómo hace lo que compramos. Una forma de mostrar al mundo que otra forma de consumo es posible.

Seguimos con el @fashrev_arg Les presentamos a Marta! 👆🏼✨💃🏼... Martita se encarga del pinzado (control de calidad de las telas apenas salen del telar) 🙌🏼... ella es una de las tantas personas que hacen @hilanderiawarmi ... Marta hace tu ropa! 😉
Fuente: Instagram @hilanderiawarmi (25/04/2018)

Porque señor@s, hay otra forma de consumo sostenible, de vida sostenible.

Todo se mueve tan rápido a nuestro alrededor que acabamos siendo arrastrados por esa vorágine en la que se ha convertido la sociedad actual. El consumo desmedido de usar y tirar, la tecnología que se queda obsoleta en cuestión de meses, los alimentos prefabricados, …¡todo esta hecho para que sea efímero! para que corras y casi que ni pienses.

Compramos sin control y tiramos sin control. Acumulamos sin sentido y estamos favoreciendo entre todos un tipo de vida y de sociedad insostenible e injusta. Porque para que nosotros tengamos hay personas que trabajan en condiciones, que como he dicho antes, si nos tocase a nosotros, no toleraríamos. Y no, no hace falta irse fuera de España para ver este tipo de situaciones. El levante español y la industría del calzado lleva tiempo denunciando las condiciones de trabajo y las presiones a las que se ven sometidas los trabajadores debido a la «competencia desleal» (por así decirlo) de las nuevas empresas que se han instalado en la zona y el ritmo de consumo impuesto.

¿De verdad necesitamos tanto? Está claro que no. Por tener más no seremos mejores. ¡Claro que a todos nos gusta estar guap@s! (cada uno a su manera y a su estilo, por supuesto). Pero podemos hacerlo de forma más responsable.

Hay cientos de marcas, de diseñadores, de emprendedores y empresas que trabajan incansablemente para llevar adelante su proyecto y su ¡talento!. Son trabajadores que además de hacerlo de forma responsable y sostenible dan forma y consistencia al tejido empresarial de nuestro entorno, ya que se suministran a su vez de proveedores locales. De manera que todos salimos ganando.

Cuando compramos a un emprendedor, a un diseñador, a un artesano, estamos favoreciendo el trabajo digno, la realización personal y contribuimos a una sociedad más justa e igualitaria.

Lo Slow o sostenible no puede ser una moda, ni un reclamo publicitario. La Slow Life, la Slow Food, la Slow Fashion, el reciclaje, la economía verde, etc., deben formar parte de nuestro día a día, porque como dice el titular del artículo que os he dejado arriba: El futuro será sostenible o no será.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *