La aventura de emprender

«¿De verdad sabes donde te metes?», «¡ofú! ¿autónomo?» (junto con una expresión entre: pobrecita que lástima, no sabe donde se mete, la que se le viene encima, etc.). «Es mejor trabajar por cuenta ajena, te quitas de problemas», «¿sabes que no tendrás sábados ni domingos, no?». Y un laaaargo etcétera sobre las «virtudes» de intentar hacerlo por tu cuenta. Pero, ¿sabes una cosa?, tienen razón.

A ver, no nos vamos a engañar, es jodido, así tal cual. Está muy bien eso de ser positiva, creer en uno mismo y toda esa filosfía happy de superación personal. Pero también hay que ser francos y realistas y la gente tiene derecho a saber donde se mete. Porque hay un pequeño problemas, y es que aunque las ilusiones nos queden preciosas (como diría la vecina rubia), éstas no nos dan de comer. Y a fin de cuentas se trata de eso.

Es complicado, muy complicado. Estos casi 9 meses que llevo de trabajo en la sombra (como lo llamo por ser un trabajo de preparación y teórico poco tangible) he escuchado de todo. Y la conclusión que saco es que el papel lo aguanta todo.

Me he formado en marketing, comercio, planes de empresa, finanzas, he hecho estudios de mercado, analizado mi propuesta una y otra vez, estudiarlo todo, ver si es factible, cómo hacerlo, qué capacidad de producción, fijar metas y objetivos reales, darle forma a la filosfía e imagen de marca, diseño web, etc., etc., etc., Peeeeero, ahora viene la práctica. Y aquí está lo complicado, al menos para mi.

Para mi nunca es suficiente, nunca está perfecto, siempre se puede mejorar, me falta esto, o aquello, no todavía no está bien, un poco más…y así sigue pasando el tiempo sin que nunca sea suficiente. Y sí, claro que es un problema mío. Supongo que miedo de haber arriesgado y que al final caiga en saco roto. Miedo de no ser lo suficientemente buena, lo suficientemente valiente y luchadora. Porque si, da miedo. Da miedo inventir tanto esfuerzo, tiempo, dedicación, ganas, ilusiones, dinero y que al final de todo no llegues a donde pretendías.

Llevo meses diciendome a mi misma y a quién me pregunta, que si al final las cosas no salen, no debo, ni puedo sentirme fracasada, que solo puedo sentirme orgullosa de todo lo que he conseguido hacer yo sóla a base de esfuerzo y voluntad. Y es verdad, pero también es duro. Porque es cierto que toda esta experiencia me está haciendo crecer, pero todo esto tiene una finalidad a parte de la realización personal y es el de poder vivir de ello. Porque como he dicho antes, de ilusiones no se vive. Que si que hacen que te levantes con alegría por la mañana, pero no te dan para pagar las facturas.

Por eso a veces, cuesta mantener la moral y seguir trabajando aunque no tengas los resultados que te gustaría obtener. Pero cuando se trabaja desde el corazón, con las ganas, creyendo que sí tienes algo que ofrecer y dado que el mundo es redondo, ¿eso tiene que volver, no?

A todas esas personas que cada día tratan de sacar su negocio adelante, a todos aquellos que tienen ilusión por darle vida a esa inquietud que les sale del corazón, a los entusiastas e incansables trabajadores que se dejan la piel por ser profesionales, valientes emprendores que ponen en riesgo todo lo que tienen por salir adelante…ánimo y enhorabuena por la voluntad, la superación constante y el valor de apostar por uno mismo a pesar de lo difícil que lo ponen muchas veces.

Espero estar a la altura de todas esas personas que han hecho de su pasión, su profesión y que cada día luchan por ser mejor.

Suerte a tod@s amig@s.

 

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