El periplo de emprender

Marzo…¡marzo! y ni rastro de nueva colección, productos nuevos, adelanto,…¡nada! Un drama (si, un poco melodrámtico por mi parte) para una marca de complementos, pero a veces es lo que hay.

Y es que esto de emprender te guarda sorpresitas que poca gente te cuenta. La paralabra EMPRENDIMIENTO está en alza y leerás y escucharás las mil y una virtudes de emprender, de ser tu propix jefx, las realización profesional y personal, las oportunidades, bla, bla, bla. Lo que pocos te cuentan es el «lado oscuro» de ser AUTÓNOMO. Porque si amigxs, por mucho que cambien el léxico para hacerlo más atractivo, los que un día decidimos apostar por un proyecto personal y emprender somos autónomos…con todo lo que eso conlleva en este país. De todo menos un bonito chollo.

Poner en marcha una idea, un negocio no es fácil, nada fácil. Tienes ganas, ilusión, valentía y miedo, mucho miedo porque no sabes si va a funcionar, si serás capaz, cómo lo vas a hacer y un laaaaargo etcétera. Y a pesar de eso lo haces, porque si tienes una inquietud, un pálpito hay que seguirlo. Y con estas nos metemos en el berenjenal sin ser conscientes de la que se nos va a venir encima.

No te hablan de lo difícil que es aprender a vivir con la incertidumbre (que de aquí en adelante va a ser tu nueva mejor amiga), de lo solx que te vas a sentir en ocasiones, de las mil y una cosas que tienes que llevar al mismo tiempo, que vas a ser el/la peor jefx que has tenido en tu vida, que hace falta dinero pa´to, que a hacienda no le importa si llegas a final de mes o no trabajando como un/a locx, que te vas a sentir sobrepasado y vas a perder el equilibrio entre vida laboral y personal y acabas viviendo para trabajar (algo de lo que por supuesto siempre habías renegado), que no vas a llegar a todo. En fin, de aquí la montaña rusa emocional en la que bailamos.

Y aún así seguimos ¡oye! O sea…que algo bueno tiene que tener, o que nos va la marcha (no lo tengo claro). Y claro que lo tiene, de hecho no cambiaría mi escenario a día de hoy por nada. Mañana ya se verá. Con el paso del tiempo vas aprendiendo a base de sofocones a lidiar y aceptar ese lado oscuro de emprender. Por eso, después de unos meses complicados que por H o por B han hecho que mi ritmo de trabajo se haya visto afectado considerablemente pues acepto que llego hasta donde puedo y que ahora que medio pasó la tormenta vuelvo a la carga a darlo todo y seguir creciendo, aprendiendo y dando lo mejor de mi.

De ahí que la página web haga tiempo que no se renueve y que los productos lleven agotados meses. Las cosas no están ahora mismo como me hubiera gustado pero a veces las cosas salen de control, de tu control y bueno, no pasa nada. Paramos, cogemos aliento y volvemos a tomar el mando y nos adaptamos a las nuevas circunstancias. Teniendo el foco claro solo es cuentión de encaminar de nuevo los pasos.

Así que, con mucho trabajo por delante pero también con muchas ganas de superarme espero tener cuanto antes nuevas y mejores cosas que mostraros.

Gracias por la paciencia.

Pd.: otro día os cuento todo lo que sí que me ha traído de bueno el empredimiento y cuentísimas cosas he aprendido y sigo aprendiendo.

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