It´s (black) friday

Hacer black Friday o no hacerlo? Esa es la cuestión….

¿Y si te digo que el Black Friday sólo lleva 8 años en nuestras vidas? En concreto desde 2012 que se liberalizó la fecha de rebajas en 2012. Si, liberalización de las rebajas. Suena bien, pero en realidad ha supuesto más un problema que otra cosa. Pero sigamos con el Black Friday en cuestión.

Este viernes negro, que muchos esperan con su lista de Amazon lista para darle al “click”, surge en Estados Unidos para darle un empujoncito a las cuentas de noviembre, un mes tradicionalmente malo para el comercio, y convertir los números rojos en negros.

Tras la comentada liberalización de las rebajas y horarios comerciales (dicho sea de paso), se realizó en España. En la primera edición las marcas y comerciantes no veían muy claras las ventajas de aplicar descuentos a las puertas de la Navidad. Pero…aquí que llegaron los gigantes como Apple, Amazon, El Corte Inglés, Inditex and company para metérnoslo por los ojos hasta convertirse en el fenómeno que hoy todos conocemos.

Y ya no es  black FRIDAY. Es todo el fin de semana, toda la semana, de fin a fin de semana y lo que se encarte…en fin…un desmadre.

https://blogs.publico.es/strambotic/2017/11/blas-friday-again/

Pero, ¿y qué tiene de malo que haya rebajas antes de las navidades?

Pues como malo, malo no es…para los grandes claro, que son los que ven como al final de noviembre se ponen las botas de lo lindo.

Lo malo, es que esa estrategia que tan bien les funciona a los que manejan el cotarro ha dinamitado el comercio. Y pone en un brete a los que no tienen ese poderío económico.

El cliente exige rebajas y adelanta sus compras navideñas, que vuelve a esperar que sean rebajas para volver a comprar. Y con esta dinámica, las grandes corporaciones van metiendo periodos de rebajas y demás a lo largo del año para incitarnos a comprar.

Hasta ahí nada nuevo. El problema viene de que el tejido empresarial de nuestro entorno (al menos por lo pronto, dios (universo) no quiera) no solo está compuesto por multinacionales y grandes empresas. También hay pequeños empresarios, autónomos, artesanos, diseñadores que se ven presionados a seguir una tendencia que no pueden asumir.

Se supone que las rebajas estaban concebidas para eliminar el stock que no se había vendido en temporada y sufragar así la inversión realizada. Pero esto ha degenerado al punto de que las grandes empresas traen producto específicamente para rebajas.

Quizás por eso el Black Friday ha calado tanto. Porque durante este “periodo de rebajas” las empresas rebajan su stock de temporada, incluida la tecnología y ¡hasta los coches!

En realidad la jugada es maestra…clientes contentos e ingresos millonarios y todos contentos.

Pero…hay un pero claro. No todos pueden sumarse a este día. Y sin embargo se ven obligados a hacerlo para atraer a clientes, para no perderlos incluso. Porque si miramos nuestro bolsillo y siendo claros…al final la pela es la pela.

Ya hay tiendas y marcas que ha decidido posicionarse en contra de este movimiento para concienciar a sus clientes de que las tiendas, artesanos y diseñadores que tienen unos valores que abogan por la sostenibilidad, el consumo responsable y consciente no puede regirse por los movimientos de usar y tirar y la fast fashion.

Sin duda una apuesta arriesgada, porque ir a contra corriente no te pone las cosas fácil. Pero en esta vida hay que posicionarse si o sí. Hay que ser valiente y actuar en consonancia con lo que se piensa y defiende.

Y de ahí mi dilema. Por un lado mi filosofía de marca y mi forma de trabajar abogan por el consumo sostenible y responsable, pero mentiría si dijera que no compro nada nunca en el black Friday o que no compro en grandes multinacionales. También es verdad que no soy especialmente consumista. Que me gusta aprovechar, trasformar, reciclar, dar, heredar y en la medida que puedo ser responsable con mis hábitos de consumo. Pero pecar peco.

Así que no sé qué hacer…mis márgenes no son lo que se dicen amplios, de hecho son bastante apretados. Pero al final ofrezco  un producto para vender, o sea, que me debo al público. Pero…también trato de promover ¡otros valores y hábitos de consumo!

Y aquí ando pensando, dándole vueltas a cómo no ir en contra de lo que promuevo, pero igualmente ser realista y no radicalizar en esta locura al que damos forma día a día con nuestras acciones.

¿Y tú, qué opinas?

7 pensamientos en “It´s (black) friday

  1. Holaaa, hiliana!
    Pues en efecto… Todos pecamos un poco. Si no es en black friday, es en comprar durante el resto del año todo aquello que no necesitamos, simplemente por el hecho de «picotear la tarjeta» que provoca UNA sensación de gustirrinín en el consumidor y así todos felices (grandes comercios y consumidor) como bien has mencionado. Y esto sí que me parece un verdadero problema: comprar un día (incluso a tope) es de locos pero no es más que una de las caras de un hábito cada vez más implantado y nada saludable, el de acumular y deshacerte al instante porque no nos satisface nada, sin darnos cuenta que de ESTE planeta no nos podemos deshacer porque no tenemos otro.
    Así que tendremos que intentar pensarnos dos veces si necesitamos algo, dar un garbeo a nuestro armario, que seguro que hay cosas con etiqueta puesta aún o redescubrir una camisa que tenías olvidada y así FRENAR la visa un poco.
    Obviamente, llegan cumpleaños o NAVIDADES y es complicado por no decir imposible no tener un regalo o detalle para alguien especial y si hay niños en casa (entre los que me incluyo), pues vienen los Reyes Magos, claro. Ante esto, consumo responsable: comprar en pequeños comercios, artesanos, objetos con verdadero valor en SÍ mismos o con sentido, EMPRESAS sostenibles siempre que se pueda (hay cosas en las que igual es complicado), pedir algo menos a los Reyes y pensar que en el fondo no necesitamos tanto.
    Igual no te ayudo en qué puedes hacer como empresa en este viernes Negro (en lugar de reducir el precio, regalar una caricatura rápida, marca páginas handmade… Uff, qué difícil) PORQUE todo esto me plantea más preguntas que respuestas.
    Muchos besos

    1. Es que es una cuestión difícil en sí. Estamos hablando del modelo de vida, de consumo, de sociedad que estamos creando. De cómo vivimos sin querer darnos cuenta de que tiene un precio. Un alto precio del que creemos no vamos a sufrir las consecuencias. Todavía parace que nos coge lejos, pero no. Vivimos en una vorágine de consumo, de estimulos que nos empujan a consumir cosas materiales, ¡experiencias! como si no hubieses otra forma de vivir, como si no fuésemos a pagar un precio por ello. Consumir no es malo, pero consumir son conciencia nos está condenando. Es díficil, muy difícil porque la economía no acompaña en nuestro país, pero eso justamente forma parte de la ecuación. El consumo responsable de bienes materiales en toda su etensión, o de experiecias, como ahora está de moda, es algo más de lo que tenemos que tomar conciencia, al igual que los plásticos, la contaminación, etc.

      En cada uno de nosotros está el mirar un poquito más allá. Si nos pregutasen a cualquiera de nosotros si apoyamos a países donde se permite la explotación infantil, rápidamente diríamos que no escandalizados. Sin embargo compramos chocolate, por ejemplo, en el que la recolección está hecha por niños en países del tercer mundo. Como dice Sergio Fernández: no votamos cada 4 años. Votamos cada vez que decidimos comprar a según que empresas. Porque comprándoles a ellas estamos aprobando su modelo de negocio, para bien o para mal.

  2. Hola Hiliana.
    Personalmente, no soy de comprar nunca en rebajas, no me han gustado nunca. Será que también, al igual que tú, suelo intentar ser de consumo responsable y no soy muy consumista. No me gusta consumir por consumir.
    Creo que para vivir no se necesita tanto, y sí, es verdad que si tuviera dinero, ni compraba en los grandes hipermercasos, pero tampoco me puedo permitir pagar el doble, por ejemplo, por productos ecológicos. Eso Sí, me gusta el consumo, a ser posible local, y dentro de mis posibilidades, así lo hago.
    Pienso que rebajar tanto y tantas veces un producto, me parece una falta de respeto para quien lo realiza, será que es deformación profesional, ya que me dedico a la artesanía y no me gusta ver mi producto devaluado de esa manera.
    Me parece que en nuestras manos está el repartir un poco más la riqueza en este mundo y no hacer siempre ricos a los mismos. Después nos quejamos de lo mal repartido que está todo, pero es que hay que ser coherente con tus principios.
    En fin, no sé si te ha valido mi opinión, aunque pensamos más o menos lo mismo.
    Un abrazo.

    1. Muchas gracias por tu opinión Mercedes. Estoy completamente de acuerdo contigo. En nosotros está el cambiar las cosas en la medida de nuestras posibilidades, porque también hay que ser realistas. Pero tomando conciencia del problema y aportar en la medida en la que podemos permitirnos, estaremos haciendo algo para cambiar las cosas.

  3. Great content! Super high-quality! Keep it up! 🙂

    1. Thank you so much!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *